
El 60% de los casos de parejas que acuden a las consultas de reproducción asistida presentan una alteración en el factor masculino
Valencia, 19 de septiembre de 2011. Alrededor del 60% de las parejas que acuden a las consultas de reproducción asistida por infertilidad presenta algún tipo de alteración en sus estudios seminales, según ha constatado un estudio realizado en la unidad de reproducción asistida de Hospital Quirón Valencia. El estudio realizado también ha podido comprobar un aumento sustancial de estas alteraciones en la última década. Incluso los parámetros seminales aportados por la OMS han bajado los límites de normalidad de 20 millones/ml de espermatozoides a 15 millones.
Como ha podido constatar el Dr. Javier Díaz, jefe de la unidad de reproducción asistida, “muchos seminogramas que ahora consideramos normales, hace diez años se habrían considerado como patológicos”, lo que hace que la situación sea más alarmante si cabe.
En cuanto al origen de este problema no existe unanimidad, como nos indica el Dr. Javier Díaz, “todo apunta hacia un compendio de factores como la alimentación, consumo de tóxicos, hábitos de vida, estrés o factores medioambientales que justificarían este incremento”. Otro de los elementos a tener en cuenta es el avance de las pruebas diagnósticas que nos permiten conocer muchas alteraciones que antes no podían detectarse. Como aclara el Dr. Díaz, “estas nuevas técnicas nos han mostrado nuevos aspectos que resultan especialmente relevantes en el proceso de la fecundación y que antes pasaban desapercibidos”.
Otro de los grandes retos a los que se enfrentan los especialistas de reproducción asistida son los aspectos emocionales y psicológicos de los pacientes que presentan problemas de fertilidad. Estos problemas se viven muchas veces como si de una enfermedad se tratara desde el punto de vista psicológico, presentando cuadros emocionales alterados: depresión, ansiedad, aislamiento, obsesión y un largo etcétera.
La manera en la que se interioriza esta problemática también es diferente según sexos, como nos explica el Dr. Díaz, “cuando la mujer sufre esta problemática siente una carencia en su desarrollo personal, el hombres por su parte presenta una pérdida de autoestima que le lleva a cuestionarse la pérdida de su virilidad. Y aunque ellos suelen ser más conflictivos en estos casos debido a la intensidad con la que se enfrentan a este problema, bien es cierto que los cuadros depresivos tienen el doble de incidencia entre las mujeres”. Por este motivo resulta clave la orientación e información que se facilite a la pareja para que pueda enfrentarse al tratamiento desprovista de sentimiento de culpabilidad.
Como afirma el Dr. Díaz, “es importantísimo que las unidades de reproducción asistida cuenten entre su equipo con expertos psicólogos en esta materia y que puedan dar un apoyo emocional especializado a las parejas. En ocasiones, canalizar correctamente estos sentimientos negativos, puede ser clave para el éxito o el fracaso del tratamiento”.